martes, 1 de marzo de 2016

Redirección

Diez años han pasado desde que empecé mi andadura en blogger. Ni siquiera entonces fue el primero, pero esta etapa ha durado demasiado. Como hasta de quedarme (y sobre todo de quedarme) me canso, este paréntesis que me he tomado se cierra y me mudo.

Si alguien entre ustedes quiere seguirme a mi nueva casa, aquí les dejo mis nuevas señas: zurdaparatodo es el nombre de esta nueva aventura que empecé ayer, en día bisiesto, para minimizar el impacto de la efeméride. Zocatos y diestros, sois igualmente bienvenidos. Yo por mi parte, es que no tengo mano hábil.

domingo, 14 de febrero de 2016

Ciclos, ciclos

Tengo la mente llena de ideas a medio pensar. A medio escribir, apenas dichas. Tengo sobredosis de poesía repentina, de prosa inmediata, de usar y tirar, de acción reacción, de impaciencia. No soy yo. Quiero dejar de dejarme arrastrar por la velocidad y cambiar vómitos de resaca por tumores progresivos, bilis por úlceras, McDonalds por cocido de los de a cinco horas, diez minutos en el metro por una hora caminando, grupos de WhatsApp por la señal de "sólo emergencia".

Voy a reposar las letras, a repensarlas, a dejar fluir las nuevas con la lentitud que da la reflexión, con la honestidad que da la intimidad.

Nos leeremos pronto (si aún estáis mirando) cuando vuelva.

En los bares, en las jams, en los conciertos, en la calle, en todo lo que se siente con el cuerpo y no sólo con los ojos rectangulares: nos seguimos viendo, nos abrazamos incluso.

Besos cíclicos desde mis aposentos.

A los que me retiro.

Carmen.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Si no te quiere libre, no te quiere

Porque hoy es hoy, pero habría que acordarse todos los días. Porque el primer paso para erradicar este virus está en la consciencia.

Si no te quiere libre, no te quiere.

Si hoy te dice como tienes que volar, mañana te atará con cadenas al suelo.

martes, 29 de julio de 2014

Whisky solo (o con soda)

El poeta
agita su whisky (con hielo)
ligeramente
apartando
los demonios
y las prisas
sopesando
las palabras
y las musas.

Se acoda en la barra
observa su vaso
ensimismado.
Conoce bien el terreno de juego
entre los cristales
de los sueños
rotos
y las jarras de amor
a medio llenar.

Es especialista de cine.
Se dobla a sí mismo
en las escenas de riesgo
de sus propias películas de amor:
esas
donde el protagonista
se enamora de la chica.
Y claro,
suele acabar
con el pecho ensangrentado,
pero
siempre
lo
da
todo.

Se bebe
de un trago el miedo
porque él puede
mejor que nadie
con sus cincuenta y cuatro grados.
Ni siquiera carraspea.
Deja pasar el fuego
por su garganta
y toda
esa
metralla
la convierte
en tinta
espesa y densa
de la que corre
por sus tripas,
un poco sucia,
como su poesía,
llena de cercos de vasos
en barras de bar,
que huele
a bragas mojadas
y a dedos
empapados
de sexo
vicio
y amor.

Él es un poco animal
pero en el buen sentido:
es el sinvergüenza
que por puro instinto
te robará las bragas
a la primera sonrisa
el corazón
al primer polvo
y el alma
al primer abrazo.

Pero no os dejéis engañar
por su afilada lengua
y sus obscenas palabras
no leáis el cinismo que creéis ver
porque él tiene de teflón el alma
y la mirada impoluta.
Si miráis con atención
podréis ver brillar al fondo
su pesimismo optimista
y ya jamás podréis condenarle.

Porque él
es el presunto culpable
más inocente
que nunca antes
hayáis conocido.